¿Existen los champús inteligentes?

Según la RAE, entendemos por inteligencia “la capacidad de entender o comprender, la capacidad de resolver problemas”. Pero, ¿cómo puede ser un champú inteligente? Parece ciencia ficción, pero no lo es. La firma Phyto ha encontrado la fórmula idónea para conseguir que un champú se adapte a nuestro cuero cabelludo y le aporte todo aquello que necesita en cada momento.

El secreto reside en una molécula derivada de la sal: el progenium. Esta sustancia, de la que quizás no hayas escuchado hablar, proviene de un tronco de origen japonés. Y su función no es otra que proteger nuestro cabello y restaurar su equilibrio natural. Por este motivo, se convierte en un ingrediente perfecto para que lo contenga un producto que utilizamos prácticamente a diario, por ejemplo, nuestro champú.

El champú Phytoprogenium, con un 92% de activos de origen natural, tiene un efecto acumulativo y es que, cuanto más se utiliza, más protegido estará el cuero cabelludo. Lavado tras lavado, sus efectos se notan en la suavidad extrema y en el brillo que adquiere nuestra melena.

Pero, más allá de lo visible, de manera invisible Phytoprogenium consigue que nuestro cuero cabelludo esté equilibrado y protegido de las agresiones externas. Es decir, reduce la presencia de gérmenes nocivos y preserva su flora, adaptándose a cada persona según sus necesidades y el tipo de cabello que tenga.

¿Cómo utilizar tu champú inteligente?

Su aplicación es tan sencilla como la de cualquier otro champú. Al contrario de lo que pueda parecer debido a su nombre, su uso no requiere una cifra alta de coeficiente intelectual. Sobre el cabello mojado, masajea el producto y aclara a continuación con abundante agua. Lo puedes utilizar, sin miedo, a diario o bien alternarlo con tu champú habitual, como tú prefieras.